“Pensaba que la cuarentena iba a ser como estar preso, que iba a tener tiempo para mí y terminar como en las películas: musculosos porque hacen fierro todo el día o abogados porque estudian. Yo estoy gordo y no leí ni el prospecto del champú en el baño, soy una vergüenza. Durante la peste bubónica, William Shakespeare escribió ‘Rey Lear’ y ‘Macbeth’, y ahora me le acerco con estos chistes de estreno”.

Esta es una de las anécdotas que Miguel Martín volcará en su nuevo monólogo, “Más vivo que nunca”, que ofrecerá esta noche -en directo y por streaming- desde el teatro municipal Rosita Ávila. Que nadie se confunda: la sala sólo se habilitará para la transmisión, sin público en la platea, ya que no está permitida la reapertura para funciones de ninguna clase en la provincia.

Su séquito de fieles seguidores podrá verlo a las 22 por la plataforma cordobesa www.enjoylive.com.ar, donde se compran las entradas. Y desde las redes sociales del cómico (con su álter ego, el Oficial Gordillo, siempre presente) se puede acceder también al sitio para el show.

“La pandemia ha sido muy buena y muy mala para mí. Venía con un ritmo muy fuerte que estaba afectando a la familia, mis hijos me veían muy poco porque estaba en Tucumán sólo de lunes a jueves y no quería que me conozcan por la foto pegada en la heladera; pero por otro lado me impidió seguir trabajando y facturando en un año que había empezado con todo. Me vino muy bien en lo personal y en las relaciones, y ahora es el momento de activarnos artísticamente para volver a pucherear”, le reconoce a LA GACETA.

- ¿Qué diferencia este espectáculo de los anteriores?

- Es un show absolutamente nuevo, con la mayoría de chistes inspirados en la cuarentena. En un primer momento pensé que esta situación no me iba a dar material, pero hay a montones. Limpiar, lavar, enguajarse las manos cantando el cumpleaños feliz, desinfectar, hacer cálculos a ver quién puede estar contagiado, desconfiar, discriminar disimuladamente... Por ejemplo, yo creía que me llevaba bien con mi esposa, pero ahora que falta la empleada doméstica me di cuenta de que todo era gracias a ella, nos estamos peleando más que nunca (ríe).

- ¿Cambiaste tu estilo en algo?

- No, sigo haciendo humor de identificación, en el que vuelco todo lo que hacemos habitualmente, llevando al extremo cada conducta. En estos tiempos hay muchos paranoicos que calculan si el portero estuvo con el que viajó y después yo lo rocé apenas... Y entonces aparecen los morochos de África bailando con el ataúd, que fueron los primeros que sublimaron la tragedia que estamos atravesando. Nuestro instinto de supervivencia nos lleva a zafar por el humor.

- ¿Por qué elegiste esa plataforma?

- Porque me garantiza una alta calidad en internet. Ya vi otros shows que organizaron y se ven y oyen muy bien. Hicimos una prueba y todo salió perfecto. Antes hice dos funciones en YouTube; la primera salió bien, pero en la otra internet se cortaba muchísimo y me puteaban aún siendo gratis. Además, los chistes no sirven de ese modo, tenés que volver a arrancar y se pierde su dinámica. Y estaba buscando una alternativa que respete al público y al artista. La entrada se va a poder pagar hasta con tapitas de gaseosas, con lo que haya porque me estoy comiendo los ahorros.

- ¿El show va a quedar en internet?

- No, es en vivo en serio, no se va a grabar ni a dejar ningún registro. Es más, si entrás antes de las 22 te va a salir un video donde estoy yo y te pregunto si es que estás apurado o qué. Va a ser una hora y 15 minutos, quizás me pueda estirar un poco más con unos bonus track. Mi idea es hacer un “Más vivo que nunca - volumen 2” en septiembre, pero con relatos diferentes.

- El humorista tiene un vínculo especial con el público, que es el gran ausente. ¿Cómo lo llevás?

- Sinceramente, es un bajón hacerlo sin la gente, es triste estar frente a una computadora contando historias ante una cámara. Es muy duro, porque nosotros necesitamos la reacción, las risas, para saber cómo vamos. En este tiempo hice shows para empresas por Zoom y todos tenían los micrófonos apagados, no escuchaba nada. Entonces hice que mi familia esté a la vuelta como “reidores”. Les daba instrucciones para que se rían y aplaudan. Hoy voy a llevar 10 personas al teatro para que cumplan esa labor, todos parientes. Si no funciona tampoco así, voy a mandar risas grabadas extra.

Desde el teatro Rosita Ávila: sin público pero abierto para transmisiones y grabaciones

“Más vivo que nunca” se transmitirá desde el teatro municipal Rosita Ávila, al que sólo podrá acceder Miguel Martín con su equipo técnico y un selecto grupo de invitados para hacer las veces de “reidores”, como reconoce el creador del Oficial Gordillo (ver “Ni la cuarentena...”). La Dirección de Cultura de la Municipalidad ya viene cediendo la sala de Las Piedras al 1.500 (en el ex Mercado de Abasto) para distintas actividades, siempre con estricto cumplimiento de medidas sanitarias, e invita a los artistas locales a presentar propuestas para realizar grabaciones, transmisiones en vivo o espectáculos vía streaming, siempre sin público y con hasta siete personas arriba del escenario. Las iniciativas se reciben en el mail tmrositaavila@smt.gob.ar, y se debe especificar el tipo de espectáculo que se quiere hacer, su duración, los integrantes del equipo, la cantidad de artistas, el responsable del evento y un teléfono de contacto. “Esta acción está destinada a apoyar la actividad artística en el contexto de la pandemia”, destacó la directora, Beatriz Morán.